NUESTRO II BELÉN VIVIENTE
“UNA AUTÉNTICA UTOPÍA HECHA REALIDAD”
Los Magos de Oriente, el rey Herodes, los pastores de Belén, el ángel, los soldados romanos San José, la Virgen María y Jesús Niño, junto con el pueblo de Belén. Todo está a punto después de unos meses de intensísimo trabajo. No os lo podéis imaginar. La utopía está a punto de hacerse añicos –una vez más- ante el rigor histórico y la belleza de la puesta en escena de nuestro segundo Belén Viviente, además de por el esfuerzo, trabajo, tesón, ilusión y el cariño de toda la Comunidad Educativa de nuestro Colegio Amor de Dios de Barcelona.
Al otro lado, una larguísima fila de padres, madres, vecinos y desconocidos, esperan nerviosos -desde hace rato- para meterse por el túnel del tiempo que les hemos preparado intencionadamente y regresar al pasado de hace más de dos mil años.
Así está nuestro Colegio hoy, convertido como por arte de magia, en la auténtica ciudad de Belén de hace más de dos milenios, con sus pordioseros, mendigos, ladronzuelos, vendedores deambulando por sus calles míseras y su viejo mercado judío lleno de ruidos, basura y mercadeo; el palacio de Herodes con su guardia personal, criados y damiselas; y en las afueras el pesebre donde los pastores, en noches de frío intenso, se refugian con sus rebaños. Es la época del emperador Augusto, la famosa paz octaviana, reflejada con su indigencia y grandeza al mismo tiempo. Aquí, en Belén, está a punto de nacer el Niño…
La parada en la “mesa del censo” hace más creíble el lugar donde se encuentra el espectador en este momento -con la realidad de la época- cuando un escriba pregunta, uno a uno, ¿Cómo te llamas? ¿De dónde viene? mientras escribe. Incluso más de uno de ese millar de espectadores que nos visitaron aquella tarde inolvidable del dieciséis de diciembre pasado, se sintió transportado al interior de aquel pueblo que tuvo la fortuna de ver, por primera vez, a Dios-hombre. Sin duda, no podían imaginar lo que estaban viendo.
La armonía profundamente plena de sentimientos, la serenísima paz interior de la escena más impactante del recorrido, con María y su Hijo entre sus brazos y a su lado su fiel esposo José; la profundidad y dimensión mística del Belén contrasta con el bullicio, el alboroto y los sonidos orientales del mercado judío, con su música peregrina y monótona hasta el cansancio; los gritos de reclamo del vendedor de esclavas, que casi siempre tiene éxito en su incómoda tarea, pues alguno acabará comprando “la mejor mercancía”; el proceso del pan desde la molienda del trigo artesanalmente -entre dos piedras- hasta la salida de las hogazas del horno; la cerámica de todo tipo, especialmente las que iluminarán al atardecer con sus anémicas y débiles flamas; la adivina o echadora de cartas desmenuza la fortuna de aquellos que buscan mejor ventura para su futuro, aunque nunca llegue; la taberna con sus “salomés” –alumnos y alumnas de bachillerato-, bordando una y otra vez los bailes de las diferentes danzas antiguas judías; la hilandera, la confección de cestos, la cocina -en vivo-, con la elaboración de unas auténticas migas, el puesto de frutas y verduras...
No falta un solo detalle, ni siquiera el olor a incienso que se entremezcla con la brisa entre los puestos, el ruido y la música. Casi cien personas participaron en la representación de nuestro II Belén Viviente Amor de Dios.
¿Hay algo más? Yo creo que sí, en el fondo, nos queda un Colegio entregado plenamente y sin descanso a este gran proyecto hecho, ya, realidad y bordado con letras de oro en los anales de nuestra historia escolar y en el de la ciudad de Barcelona -pues hemos sido pioneros en esta actividad- con sumo esfuerzo e ilusión inimaginables.
De todo esto, lo más importante ha sido el trabajo de todos, en el que no hubo persona más importante que otras, sino la unión de una fuerza viva, de un gran equipo con vistas de futuro trabajando en un proyecto impensable unos meses antes. Solo el talento, la generosidad, el tesón y la constancia nos han dado, sin lugar a dudas en esta primera edición, más éxito del esperado.
Y de blasón o corona, el Colegio Amor de Dios del Turó de la Peira como punto de mira por un trabajo bien hecho.
Fue una maravillosa e inolvidable tarde de diciembre, donde en un “elegantísimo cóctel dramático” se mezcló hábilmente el grano de arena bien laborado de cada uno, surgiendo así el gran éxito de nuestro segundo Belén Viviente Amor de Dios, con una escenografía preciosa y llena de sentimientos profundos, que hicieron brotar palabras y gestos de admiración de todas aquellas almas emocionadas que nos visitaron -alguno volvió más de una vez a la larga cola para repetir la visita- con la actuación de estos actores, actrices, figurantes, y colabores aficionados salidos del alma de este entrañable Colegio nuestro, dirigido sabiamente y con diligencia por Sor Piedad y su Equipo de Dirección, que en todo momento supieron poner a nuestro servicio todo aquello que siempre necesitamos por difícil que fuera. Padres, madres, abuelos, profesores, alumnos de parvulario, Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato hicieron, todos juntos, el milagro.
¿Y sabéis por qué todo salió tan bien? Pues, tanto fue por el desconsuelo, aflicción y la angustia de unos padres que buscaban y no hallaban el lugar idóneo para el nacimiento de su Hijo, como por la serenidad y la paz interior que emanaba, poco después, de María y José viendo que su Hijo había nacido en un establo pobre pero agasajado por esos humildes pastores que habían sido avisados por un ángel, consiguieron con su perfecta dramatización la admiración de todos, propios y extraños.
Finalmente también por la elegancia y belleza de la disciplina militar de los soldados romanos paseando por el mercado judío, siempre bien vigilando; por la alteración y el enfado transmitido al pueblo por Herodes desde la terraza de su palacio cuando se enteró del nacimiento de Jesús; por la exótica belleza oriental que trasmitieron los Magos y sus pajes en su largo viaje buscando al Mesías; por el impresionante buen hacer de los figurantes como pueblo judío que con sus voces, movimientos, trapicheos y buen hacer, siempre estuvieron llenos de dignidad conjugada por la belleza de su precioso vestuario, confeccionado minuciosamente con todo mimo y cariño por un numeroso grupo de laboriosas y encantadoras mamás; por su escenario natural y el entorno de los patios de nuestro Colegio, que dejaron atónitos -una vez ambientados- a propios y extraños ante tanta belleza…
A todos, ¡GRACIAS!
| | Antonio V. Martínez Cruz Colegio Amor de Dios (Barcelona) |